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El Shotokan no es Karate...
Por Juan Beltrán Rodríguez CN 3er DAN
El
Shotokan no es karate…
Muchas veces me he preguntado que significaba eso de karate
tradicional y porqué se lo distinguía tanto del karate deportivo y del
competitivo. El maestro de Uechi Ryu, Yasunari Kuno, afincado en Barcelona, en
una entrevista hizo la siguiente reflexión: “el karate tradicional es el que
funciona”. El maestro Kenei Mabuni, en su última visita a Granada preguntó a
los grados más altos, qué era el karate. La respuesta del maestro fue,
“eficacia”.
Muchos podrán decir, “mi karate funciona, hago combate,
hago katas”, pero esa no es la verdad, damos por hecho que funciona, estamos
convencidos de ello, pero la realidad es muy diferente. Damos por válidos, y
nos dejamos llevar por preceptos técnicos que fueron diseñados por un profesor
de educación física, Masatoshi Nakayama. Este profesor, sin duda el más
influyente del Shotokan, desarrolló un estilo de supuesto karate apartándolo
de todas las bases del karate de Okinawa.
Nakayama hizo un trabajo monumental, catalogó cada acción,
codificó cada movimiento al milímetro, pero se olvidó de algo extremadamente
importante, su utilidad real frente a un oponente. Si tenemos en cuenta que el
karate es ante todo y primordialmente un sistema de defensa personal, el error
cometido por Nakayama es gravísimo. Convertir un arte de guerreros, en
gimnasia.
No sé si por decisión propia, por intereses económicos o
por la razón que sea, se rompe con el karate de Okinawa para crear un propio
estilo y una forma propia de entender y transmitir el karate.
Extrañamente, somos el estilo que más kihon hace. Kihon
hasta la saciedad. El karate se basa en el kata, en su análisis y en su evolución.
¿Qué objetivo tiene el hacer tanto kihon? La respuesta de la mayoría de los
practicantes y profesores de Shotokan es “hacer mejor la técnica de los
katas”. Yo me pregunto, ¿buscar la perfección técnica es el objetivo del
karate? Entonces, igual que el bailarín o el gimnasta, la técnica por encima
de todo. Un objetivo muy alejado de la afirmación de los maestros Kuno y
Mabuni. Kihon se puede traducir como “estudio fundamental”, es el primer
paso, pero no como afirman muchos profesores de Shotokan, la base del karate.
Los conceptos que fundamentan del karate hay que buscarlos en
katas como Sanchin o Naifanchin -Tekki en Shotokan-, no en el kihon. Estos katas
se siguen trabajando de la manera tradicional en estilos como Goju Ryu, Shorin
Ryu o Uechi ryu. En cambio, en Shotokan, aunque contamos con el kata Tekki, está
tan adulterado que no sirve para los propósitos originales del kata antiguo y
lo peor de todo es que maestros de la talla de Kanazawa afirman que “la quinta
esencia del karate se encuentra en Tekki” y que se debe hacer varias veces al
día para llegar a dominarlo. Acaso alguno de estos maestros de Shotokan saben y
enseñan como se prueba Naifanchin. Ninguno, dicen mucho sobre Tekki, pero a la
larga, son palabras vacías que se dicen por inercia ya que este kata no suele
ser uno de los de importancia.
El trabajo de katas también es extraño en Shotokan, está
todo medido al milímetro, llegando a tener normas absurdas, como por ejemplo,
que los katas terminen exactamente en el mismo punto donde han empezado -siendo
el único estilo que así lo tipifica-, algo que hace que el practicante esté más
pendiente de la corrección técnica que del análisis y significado del kata,
convirtiéndolo en una coreografía. Los katas están codificados hasta límites
casi absurdos, hay cientos de reglas a seguir y esto hace que el practicante esté
más pendiente de seguir esos preceptos técnicos que en hacer que el kata
funcione. Esta forma de transmitir el kata no forma karatekas, sino robots de
hacer técnica, siempre igual y sin un sentido claro. El practicante no deja que
su mente y su cuerpo actúen de manera natural y libre, sino que está
continuamente pensando en colocar el pie de una manera determinada, en girar
sobre el talón, etc. Kara significa vacío, pero no sólo vacío de no llevar
las manos ocupadas, sino también de vaciar nuestra mente.
En Shotokan, el kata ha perdido todo el sentido que tenía
antiguamente para convertirlo en una coreografía, más preocupados de la estética
y la belleza del movimiento que en su funcionalidad real contra un adversario.
Cuántos practicantes de Shotokan, después de muchos años de entrenamiento,
jamás han golpeado y han comprobado si los puñetazos y patadas que tantas
veces hacen al aire sirven para algo. Seguimos lejos de la eficacia argumentada
por el maestro Mabuni.
El Shotokan se caracteriza por sus posiciones bajas, sus
movimientos amplios y su movimiento forzado de la cadera, llegando incluso, según
Luís Méndez, a plantearse en la JKA eliminar el kokutsu dachi porque es la
posición que más lesiones está causando. El Shotokan es un estilo
antinatural, muchos de sus preceptos técnicos llegan a ser lesivos si no se
hacen perfectamente teniendo que tener un físico muy especial para poder
cumplirlos todos. Ningún estilo baja tanto las posiciones, ni gira sobre el talón,
ni amplía tanto los movimientos. Un ejemplo claro lo encontramos en el Ryote
Fuse de Kanku Dai, se insiste mucho en que el pie trasero debe estar apoyado
completamente en el suelo, cualquier fisioterapeuta que vea esa postura nos dirá
que la rodilla está girada en exceso y tarde o temprano se lesionará.
Cómo es posible que siendo el kata la raíz del karate, no
se apliquen ni se enseñen sus aplicaciones. Cuántos cinturones negros de
Shotokan, jamás han hecho la aplicación de los katas, y lo que es peor,
desconocen la aplicación de los mismos. Además, si observamos muchas de las
aplicaciones que dan los supuestos “grandes maestros” del estilo, observamos
que la mayoría son inaplicables, incluso peligrosas para nosotros mismos. El
Shotokan no está hecho para funcionar, es imposible que funcione, se diseñó
para la educación física.
Otra cosa que me sorprende y me llama muchísimo la atención
es que mientras en otros estilos la aplicación del kata se hace de forma
natural, en Shotokan, la poca aplicación que se hace, se mantienen por encima
de todo los preceptos técnicos del kihon. El bunkai es un combate, algo que no
puede regirse por reglas posturales tan restrictivas como las del kihon.
Muchos practicantes dicen “mi karate funciona, hago combate
sin problemas”. Pero, qué tipo de combate hacemos, el de competición, ya sea
tipo WKF, Shobu Ippon o al KO, la competición es la que nos guía en nuestros
entrenamientos de combate. El karate no es para el combate, es para repeler
agresiones, y mucho menos para la competición. En karate no hay que demostrar
que se es mejor que otros, hay que demostrar que uno mismo es mejor que el día
anterior.
El combate de competición, que tanta importancia ha cobrado
en nuestro entrenamiento, se sale completamente de lo que es el kata y el karate
en sí mismo y tampoco funciona como defensa personal. Si observamos atentamente
una competición no daremos cuenta del poco repertorio técnico que tienen los
competidores, gyaku tzuki, mawashi geri, algún barrido esporádico y poco más.
Nakayama fue uno de los principales impulsores de la competición, algo que
Gichin Funakoshi no aprobaba. El primer campeonato que organizó la JKA se
celebró unos pocos meses después de la muerte del maestro con una normativa
escrita por el propio Nakayama.
¿Cómo es posible que el maestro Nakayama y el Shotokan en
general le den tanta importancia a la competición cuando Funakoshi, supuesto
fundador del Shotokan, no lo aprobaba? Digo supuesto porque todos los principios
por los que se rige el Shotokan no parten de Funakoshi, sino de Nakayama. Debiéramos
tener su foto en vez de la de Funakoshi en los Kamiza de los tatamis.
En la actualidad parece ser que el término “karatekas
tradicionales” se les otorga a aquellos practicantes que no compiten o que están
en contra de la competición. En un curso con el maestro Keigo Abe el año
pasado, tuve la oportunidad de hablar con varios practicantes que decían que
practicaban karate tradicional. Su clase normal, según ellos, era kihon, algo
de katas y combate de competición. ¿Cómo puede ser karate tradicional si lo
único que estas haciendo es buscar la corrección técnica y competir contra
otros?
Hemos perdido mucho más con respecto al karate de Okinawa,
el hojo undo y el trabajo de makiwara. El hojo undo, la preparación física con
los aparatos tradicionales está presente en todos y cada uno de los estilos de
Okinawa y el makiwara, que ha sido durante décadas el método más importante y
efectivo para aprender a golpear. Este trabajo, extraño en Shotokan, es en
cambio, habitual en estilos como Goju Ryu o Uechi ryu. Resulta que dentro del
Karate tenemos métodos de preparación física, pero en vez de utilizarlos,
salimos a correr, usamos pesas, etc.
La mayoría de los practicantes de Shotokan se escudan en el
famoso artículo de Shigeru Egami sobre lo nefasto del makiwara para alegar que
es malo para la salud. En cambio cuando vemos al maestro Morio Higaonna de Goju
Ryu, o al maestro Shinjo de Uechi, comprobamos que el makiwara bien utilizado es
muy beneficioso para el karate y no es perjudicial para la salud ni deforma los
dedos de las manos. Hay que recordar que Shigeru Egami murió casi paralítico y
postrado en una cama debido al mal enfoque y a las barbaridades que había hecho
en su entrenamiento de Karate.
He visto hacer makiwara a varios maestros de Shotokan, pero
extrañamente, todos lo hacen de manera diferente a como se hace en Okinawa. Eso
personalmente me da que pensar, creo que en el Shotokan no se ha transmitido
correctamente la práctica de este elemento. Recomiendo leer el artículo
escrito por Mario Illescas sobre este tema.
Habrá mucha gente que se escude en el Do y en los aspectos
filosóficos del karate para rebatir este artículo, incluso, habrá quien diga
que hace karate por otros motivos diferentes a la defensa personal, a los
primeros decirles que eso viene después, el objetivo primordial del karate es
que sus técnicas funcionen, por mucho autocontrol, disciplina y espíritu que
tengamos, sino funciona, no estamos cumpliendo con el primer requisito de
cualquier arte guerrero. Los otros, si lo que quieren es hacer deporte, los
gimnasios están llenos de actividades mucho más divertidas y convenientes que
el karate.
En mi caso particular, los últimos acontecimientos me han
servido para darme cuenta de una cosa importante, durante todo el tiempo que
llevo haciendo karate, he trabajado sobre unos aspectos técnicos que realmente,
no funcionan. Me he dado cuenta que después de 23 años de karate, tengo unas
carencias brutales y aspectos tan elementales como golpear un tzuki a un peto me
resultan dolorosos e ineficaces. Cómo es posible que después de tantos años
de karate me haga daño al golpear un tzuki, cuando esta es la primera técnica
que se aprende en la mayoría de gimnasios.
Cada uno debe reflexionar sobre el karate que hace, aplicar
lo aquí escrito a vuestra situación personal sea cual sea vuestro estilo. A
ver que conclusión sacáis... La mía es que no hago ni lo uno ni lo otro, ni
hago karate deportivo, ya que no compito, no me interesa la competición y
tampoco entreno por deporte, ni hago karate tradicional, ya que ni funciona ni
es eficaz. Después de 23 años, es un poco desesperante y hasta vergonzoso.
Como estilo de karate, comparado con el Karate de Okinawa, el
Shotokan tiene muchas carencias y pocas virtudes. Muchas lagunas para la enseñanza
que para ser cubiertas deben buscarse en otros estilos.
No hacemos hojo undo, no hacemos makiwara, ni naifanchin. No
hacemos bunkai, no probamos nuestras técnicas, no sabemos golpear. Desde aquí
pregunto sinceramente ¿Hacemos karate?
Juan Beltrán Rodríguez
© Copyright Jaime Santa María Bilbao - 2001